20.9.08

Para cuando se dio cuenta, la pobre infeliz estaba metida hasta el cuello... solo se talló la cara, cerró los ojos y pidió con todas sus fuerzas que todo lo que estaba pasando fuera algo irreal, un sueño tal vez, una mentira, lo que fuera, menos cierto. .. tomó el siguiente vaso de agua, creo que ya llevaba dos, y se prometió una vez más no volver a pensar en aquel que ahora rondaba como ardilla las copas... y no solo de los arboles... también de su dignidad y poca enteresa cuando jura tenerla... salió a sentir la lluvia sin importar su afonia creyendo que con eso se escurrirían los pensamientos y los deseos de tener ese desdichado (como ella lo llamaba) a su lado, pero no fue así, solamente obligó a salir un par de lágrimas de aserrin, demasiadas para alguien que ha jurado nunca mas volver a llorar, humillante para alguien que profesa dureza y corazón de piedra, dice la ingenua... volvió a casa, secó su pelo echo barañas y se puso sus calcetines pachones, un pans fue suficiente para calentarse acompañando la camiseta de ballena que adora, creo que es porque recuerda su infancia y su corazón sin parchar...dormitó un par de horas y se dio cuenta que no era tan grave... solo un poco de su corazón estrujado dando patadas de ahogado aferrado a lo inexistente, recapitulando palabras y preguntándose por qué no dijo lo que estaba pensando, o sintiendo mas bien en ese momento, podría apostar que quizo abrazarlo... se hizo un te y se echó a dormir, esperando que mañana las cosas sean mas claras y esto sea un mal entendido, como se convenció antes de cerrar los ojos... un mal entendido....