Y otra más....
Hoy es el día, de los más importantes de su vida, supongo... la pedida de su mano... familias extrañas compartiendo una misma mesa y aceptando el compromiso de sus pequeños retoños uy jajaja... desde ayer noté como cuando habla hasta le tiemblan las palabras, su corazón la traiciona y se le sale el amor por la boca cuando habla de su principe... Ella, es de esas pocas princesas que aun quedan en este mundo de mentiras y ropita rosa con cuadritos negros, es natural, sin poses ni pantallas, es ella, solo ella y nada más ella... y dice que encontró a su príncipe, y hasta su pupila se dilata cuando habla de compartir su vida, sus sabores, sus olores... su corazoncito, golpeado por falsos amores y rescatado, resanado y apapachado por el amor de su vida... vimos vestidos, invitaciones, me contagió de su emoción y me siento afortunada de poder ser la acompañante en sus hazañas de amor... en su casorio ni mas ni menos... y otra vez tengo miedo jejeje...
15.3.08
9.3.08
Su nombre preferido era "Fulanito mentiras", así cada vez que hablaba de él ella sentía que escondía su verdadera personalidad, pero las palabras despechadas llenas de amor delataban a kilómetros de quién hablaba. El coche era el lugar perfecto para que esas palabras no se salieran, pero no se dio cuenta que estaba estacionada a una calle paralela a su casa, o mi sospecha es que lo hizo a propósito para ver si por algún huequito se escapaban esas palabras de desamor que salían de la boca de aquella infeliz. Dice que se le removieron las fibras cuando él la abrazó, pero yo estaba segura que quería esconder que desde que lo vio otra vez su panza se hizo un nudo... hasta yo pude escuchar los elefantes corriendo por su cuerpo... lloró y lloró, como hacía mucho no lo hacía, como había olvidado lo hacía desde aquella noche que según ella decidió no volver a pensar en él, no echar lagrimitas de desprecio (ni de aserrin) pero anoche volvieron a aparecer, dolorosas e indignantes para alguien que ha dicho no volver a llorar... por fortuna estaba ahí el escuchador, y dijo las palabras más hermosas y lindas que ella no había escuchado, no sabía que existían tales palabras de consuelo...
3.3.08
NUESTRA PEQUEÑA VENECIA
Ese sábado inolvidable, navegando sobre los canales de nuestra pequeña y hermosa Venecia, haciendo olitas y olotas iba por todas las avenidas, dejandoq ue la lluvia siguiera golpeando mi parabrisas y los limpiadores hicieran lo suyo... escuchando musiquita pegajosa, de esas que me gusta cantar cuando manejo, iba un poco angustiada por la noche y la lluvia, pero lo iba disfrutando, navegando y navegando, sin importar nada... Lalo como buen acompañante, iba platicando y dando sus consejos de amor, yo no lo escuchaba bien, porque queria estar pendiente de las olas que iba haciendo cuando pasaba, y hasta donde llegaban... era el lugar perfecto para creer que estaba en Venecia, cuando en realidad navegaba con mucho trabajo mi camioneta sobre las avenidas inundadas de Veracruz, con olor a caño y un tráfico mortal.... nunca he ido a la Venecia real, pero ese sábado fue como si estuviera ahi, solo me faltó el gondolero cantando ¡oh sole mio! con su camiseta de rayas, panuelito rojo y gorrita chistosa, todo un gigolo... todo un cliche....
Ese sábado inolvidable, navegando sobre los canales de nuestra pequeña y hermosa Venecia, haciendo olitas y olotas iba por todas las avenidas, dejandoq ue la lluvia siguiera golpeando mi parabrisas y los limpiadores hicieran lo suyo... escuchando musiquita pegajosa, de esas que me gusta cantar cuando manejo, iba un poco angustiada por la noche y la lluvia, pero lo iba disfrutando, navegando y navegando, sin importar nada... Lalo como buen acompañante, iba platicando y dando sus consejos de amor, yo no lo escuchaba bien, porque queria estar pendiente de las olas que iba haciendo cuando pasaba, y hasta donde llegaban... era el lugar perfecto para creer que estaba en Venecia, cuando en realidad navegaba con mucho trabajo mi camioneta sobre las avenidas inundadas de Veracruz, con olor a caño y un tráfico mortal.... nunca he ido a la Venecia real, pero ese sábado fue como si estuviera ahi, solo me faltó el gondolero cantando ¡oh sole mio! con su camiseta de rayas, panuelito rojo y gorrita chistosa, todo un gigolo... todo un cliche....
Suscribirse a:
Entradas (Atom)