9.3.08

Su nombre preferido era "Fulanito mentiras", así cada vez que hablaba de él ella sentía que escondía su verdadera personalidad, pero las palabras despechadas llenas de amor delataban a kilómetros de quién hablaba. El coche era el lugar perfecto para que esas palabras no se salieran, pero no se dio cuenta que estaba estacionada a una calle paralela a su casa, o mi sospecha es que lo hizo a propósito para ver si por algún huequito se escapaban esas palabras de desamor que salían de la boca de aquella infeliz. Dice que se le removieron las fibras cuando él la abrazó, pero yo estaba segura que quería esconder que desde que lo vio otra vez su panza se hizo un nudo... hasta yo pude escuchar los elefantes corriendo por su cuerpo... lloró y lloró, como hacía mucho no lo hacía, como había olvidado lo hacía desde aquella noche que según ella decidió no volver a pensar en él, no echar lagrimitas de desprecio (ni de aserrin) pero anoche volvieron a aparecer, dolorosas e indignantes para alguien que ha dicho no volver a llorar... por fortuna estaba ahí el escuchador, y dijo las palabras más hermosas y lindas que ella no había escuchado, no sabía que existían tales palabras de consuelo...

1 comentario:

ni_mini dijo...

ay que relato mas triste... bien emotivo, bien triste, sé lo que se siente, es cochino el sentimiento, son cochinos los sentimientos mas bien