
24.6.06

23.6.06
- pero ¿desde cuando está descolorida señorita? – Me preguntaba el policía al que le dije lo que me pasaba…
- pues no se señor, solo se que ¡estoy descolorida!...
- haga memoria, igual los dejó olvidados o los guardó en otro lado…
- pues puede ser, o ¿no vio pasar corriendo a alguien con muchos colores?
- ¿me está diciendo que alguien los robó?, eso es grave, porque es un delito, que si dejó que se los robaran, ahí la cosa cambia…
Me quedé pensando en suspenso y casi sin respirar…
- y ¿tiene algún sospechoso?... me preguntó ese policía larguirucho que a mí me parecía más escuálido que una hoja blanca de papel, ¡más que yo!...
- mmm… no oficial, creo que no-… pero seguía pensando… o tal vez si… ¿te acuerdas esa vez que quisiste llorar porque estaba frente a ti estrenando su nuevo y reluciente amor? Dije para mí… él estaba de colores y de momento resaltó más, y yo palidecí…- ¡ahí perdí creo que fue el amarillo!- Dije con fuerza, -¡sí, me robaron el amarillo en ese momento y no me di cuenta!...
- pues ahí esta uno señorita, y el verde, ¿dice usted que también lo perdió?...- cerré los ojos para recordar con mayor velocidad y dije -¡sí, ahí! Justo cuando volteé hacia atrás y de un golpe me arrebató el verde…
- bueno llevamos dos, y ¿cuántos dijo que tenía?
- uy, no sé exactamente, pero eran varios, como 20, 30, 50, no sé pero eran muchos- y mi voz se entrecortó…
- el rojo creo que fue... el que me robó también el corazón, me sedujo con su extrema delgadez y sin darme cuenta, poco a poco ¡se llevó también el naranja y el morado!...
- uy señorita, le faltan muchos, pero vamos por menos…- dijo con un sarcasmo talante que me molestó y en ese momento recordé… ¡ya se quién se llevó el rosa! Ese que me dijo nena por usarlo ¡lo robó para que no lo llevara más!... dije como cuando un niño sabe la respuesta a una adivinanza complicada… -pero también se llevó el café, el cremita, el marrón y el vino, creo que él robó más y en menos tiempo… claro era un pirata -
- o será que dejó que le robara más señorita, porque bien que se dio cuenta. ¿Le gusta que le roben, verdad?... incauto, pensé…
- claro que no señor, ¡ayúdeme!- le dije ya con lágrimas en los ojos…
- ¿Y el azul?, o ¿ese lo perdió?
- si, creo que ese lo dejé sobrepuesto por ahí, tengo la esperanza de encontrarlo, pero ¿los otros?, ¿cómo los recupero? Ya no quiero ser deslavada…
- ni deslavada señorita, descolorida más bien…- hizo una pausa y tomo aire… - pues búsquese un liberador de colores, solo él la puede ayudar, yo más bien me dedico a encontrar otro tipo de cosas y detener otro tipo de delincuentes…- y se dio la vuelta y se fue. Me quedé ahora descolorida, desconcertada y desmayándome, también la fuerza se me acabó por contener el llanto. Como de cuento, me senté en una banca y empezó a llover, me escurría agua azul y sonreí, creo que era la esperanza de recuperar los otros colores… -¡sé de alguien que me puede ayudar! Grité entre la lluvia y la gente corriendo para no mojarse. Brinqué por los charcos hasta que llegué a casa y comencé a escribir, ojala lo leas, mi liberador de colores, y me ayudes a pintarme otra vez …
22.6.06
Sucedió una noche cuando soñaba que caminaba por la calle, con todas las luces destellantes de los coches que interrumpen la oscuridad de una ciudad que no era la mía, no la reconocía y sin encontrar algo conocido volteaba a mi alrededor... dos mujeres paradas en la esquina, una rubia con su traje de charol rojo y unas botas hasta la rodilla hablaba con una mujer de piel oscura y cabello rizado, con un short tan corto que dejaba sus nalgas al descubierto y sus tetas no dejaban nada a la imaginación, con ese frio que se imponía y las tenía libres, solo una boa de plumas blancas que insinuaba su recato. Sin importarme su vida, pasé , pero no pude evitar voltear al escuchar que un coche se acercaba y con un "puta acercate" ellas obedientes corrian hasta la ventana de ese comprador de placer que con desprecio las llamaba. Crucé la calle y los seres oscuros de la noche siguieron apareciendo, un limosnero en su cama de cartón con una manta rota y olor a orines me pedia un cigarro, mi soberbio egoísmo me hizo ignorarlo y seguir mi camino con pasos cada vez mas apresurados, porque tenía la sensación que alguien me seguía. Y cuando pasé debajo de una lámpara vi que mi sombra proyectada en el suelo no era normal, pareciera que alguien mas la acompañaba, volteé hacia atras y solo el viento era el que me seguía los pies, pero la sensación de que alguien me asechaba cada vez mas cerca no se apartaba de mi mente. De momento un escalofrío invadió poco a poco mi cuerpo, empezando por mis brazos y terminar con un sudor frío que sequé con la palma de mi mano y comencé a correr, pero la calle se comenzaba a poner más estrecha y oscura, desesperada no podía salir de ese largo laberinto. Mis pies no podían ir más rápido y el aire me comenzó a faltar, sentía como mi pecho se oprimia y alguien me estaba cazando, como un león persigue a su presa cuando tiene hambre. Doblé en la primera esquina donde parecía que había un poco de más luz y los coches pasaban más a menudo, y volvía a ver a ese par de reinas de la noche esperando un cliente, o una víctima... cuando la rubia volteó hacia mí, tenia los ojos extasiados y vi como limpiaba sangre de su boca, la otra, con su boa blanca de plumas ahora con adornos de gotas rojas y sus colmillos aun frescos de sangre, tocaba sus pechos embarrando ese elixir color vino con olor a vida que corría por las venas de aquel pordiosero que momentos antes me había pedido un cigarro y que ahora decoraba la calle con su cadáver . No se si fue terror o asombro lo primero que sentí, pero grité... la escena era tan cruel pero a la vez tan perfecta de dos muñecas nocturnas dominando su imperio... desperté sudorosa y con ansias de abrazarte, pero solo una pequeña luz se colaba por la persiana y la cama invadía mi soledad. Salí de mi habitación por un vaso con agua, el corazón me latía tan rápido que pensé se saldría de mi pecho. Abrí la puerta de la terraza y dejé llevarme por el frío viento que se siente en las madrugadas, sin darme cuenta estaba afuera conquistada por la tranquilidad que se respiraba. Poco a poco mi corazón se fue calmando y volví a la cama, pero dejé abierta la puerta, se que no entrarás por ahí para calmarme, pero será más fácil para que entres en mis sueños y me acompañes...
