7.10.06

HISTORIAS DE AEROPUERTO, ILUSIONES Y AMORES PERDIDOS
- 1 –

Muy pocas veces me pongo a observar a la gente, sobretodo porque siempre voy de prisa y no me detengo a ver lo que va sucediendo alrededor, o mas bien, no me doy cuenta de las personas que van pasando tan cerca de mí y yo solo me limito a verlas, pero no observarlas… tengo aproximadamente 5 horas en el aeropuerto de Madrid, ya son las 2.07 de la mañana del 21 de septiembre, estoy esperando mi partida a México, feliz, o triste, no lo se, solo se que estoy ansiosa de lo que pueda pasar, sin esperar nada pero tampoco sin esperanza o ilusiones… tratando de comerme las horas, me senté frente a un control policial, y me comencé a dar cuenta de las historias que se pueden escribir en un aeropuerto, ¿cuánto podrá contar si pudieran hablar estas paredes? ¿Qué contarán los pisos, y los asientos que son los testigos mudos de tristezas, alegrías, lágrimas como las mías, cuando llegué y me senté pensando en lo que dejo atrás y el terror (o la fortuna) de comenzar una nueva vida.

Primero, vi una pareja enamorada, se veía solo al pasar cogidos de la mano, viéndose a los ojos y un abrazo eterno que seguro que ellos no querían que terminara porque él se iba, y él se quedaba. El viajero, con un look desenfadado, de camiseta por fuera, pantalones flojos y rapado, se veía joven, tal vez uno 25 años, con una mochila en la espalda y un aire de emoción para subir al avión, no se cuantos días se irá, pero parecía entusiasmado, no se a dónde irá, pero seguro que recorrerá un gran trayecto porque ha dicho que son muchas horas de vuelo pero siempre pensará en él. El otro, vestido de traje gris, con zapatos muy bien boleados negros y una corbata a juego perfecto con el muñeco del pastel, porque así me lo parecía. Se ve un poco más grande que el viajero, tal vez 32 o 35 años, lo pude notar por su forma de abrazar, mas que un amante, me parecía en ocasiones un hermano protector o peor aun, un padre que no quiere dejar que su hijo se vaya… sus abrazos llenos de ternura, lo cogía de su cabeza y lo tiraba hacia él, lo soltaba un momento y sus ojos llenos de amor lo veían como diciéndole no te vayas, pero el viajero lo veía con ternura pero de esa que se despide, porque sabe que encontrará nuevas cosas, claro sin olvidarse de su fiel amante… se paran frente al control de policía e interrumpen el paso de los demás viajeros que hacen fila, porque ellos no avanzan y no dejan de abrazarse, pero nunca han tocado sus labios, aunque podría jurar que esos besos no dados, les queman la boca. Se quitan de la fila y se ponen a un lado, suena el móvil del viajero y contesta, parece estar tan entusiasmado que no puede evitar gritar cuando dice: ¡tío ya estoy en el aeropuerto, mañana llegando te envío un mail!, no dijo de donde, pero vuelvo a suponer que va lejos, creo que a América, y mientras habla, el otro lo ve con unos ojos de tristeza que apostaría que pensaba ¡no te vayas, o llévame contigo!... así estuvieron un rato más, no se exactamente que tiempo, pero el suficiente como para que los guardias civiles le dijeran que pasara ya, porque iba a cerrar la garita, así que el viajero, lo vuelve a abrazar, rozan sus narices prohibiéndole un beso a sus labios, y se despide con un par de besos en la mejilla… entra y cuando camina hacia las puertas de embarque grita, ¡te quiero! a lo que el que se queda, sonríe y dijo despacio, yo también te quiero, y mucho, no se si el viajero escuchó, pero yo si dejándome unas ganas inmensas de llorar, tal vez las mismas que él sentía en ese momento… se queda parado viéndolo hasta que se pierde entre la gente y el comienza a caminar, con la cabeza hacia abajo, y las manos en los bolsillos…


- 2 –

Sigo observando a la gente que me rodea, no se si me he convertido en una intrusa, una chismosa o simplemente una espectadora de las historias reales en este teatro de la vida. Pero una vez más, una pareja de chicos, pero ellos su reacción es diferente, desde que los veía venir, venían platicando y sonrientes, tan emocionados que yo pensé que los dos viajarían a, sigo sin saber a donde van los que pasan por ese control policial. Los dos tienen facha relajada, con bermudas hasta las pantorrillas, nada ajustadas y tenis de patineto, como dice Erick, uno, con pelo un poco largo que salía de la gorra que lleva por un lado, el otro sin gorra, pero con el pelo ligeramente largo y un piercing en la nariz, y no estoy segura pero creo que tiene uno en el labio… llegan al control policial, se abrazan, pero ese abrazo es tan fraternal que apuesto a que son los mejores amigos, como aquel que me dio Anie unos días antes de partir, pero ellos es diferente, porque tanta dulzura ha roto un poco con su hombría y se sueltan un par de zapes, fuertes y toscos, como rompiendo con lo ternura que pudieron haber causado o como diciéndose, “pues si los hombres nos golpeamos, no nos abrazamos”, esa impresión me dio… chocan sus manos, un saludo raro, o mas bien, una despedida rara de manos y otro abrazo, y estoy segura que pensaban, te extrañaré, pero puedo apostar que ninguno de los dos lo dijo…


- 3 –

Me decido a levantarme y recoger mis maletas de la consigna, porque quedé de ir por ellas antes de las 12 para que no me cobren un día más. Así que despierto mis piernas que ya están algo muertas después de una hora y media colgando del asiento, mis pies se preparan para caminar y comienzo… como la sangre ha estado detenida durante mucho tiempo, el coxis me duele, los dedos de mis pies, siento como si se estuvieran despegando de mis pies, y hasta puedo sentir como va corriendo sangre nueva por mis piernas, sangre oxigenada que durante estas 26 o más horas, no se oxigenará tanto como debe, por el largo viaje que me espera. Recojo mis maletas y me cambio de sitio, ya el control policial lo han cerrado (en algún momento los policías duermen, no es cierto que son superhéroes o de otro planeta), y me siento junto a una mujer mayor, con cara de mala leche y siento que un poco aburrida de esperar. Al poco rato llega un hombre que se ve latino, yo creo que es ecuatoriano (luego la cara nos delata de donde provenimos), pero al paso de una hora tal vez, se marchan y me quedo sola en las bancas para doce personas. Bueno no tan sola, porque a 6 espacios de donde estoy sentada está una estatua de un hombre barbón hecho de cobre (o al menos parece ese material) pero no nos dirigimos ni una mirada, creo que ya se acostumbró a que mucha gente diariamente se siente junto a él). Pero no pasaron muchos minutos cuando me llegó compañía, un hombre rubio que me habla en inglés, preguntándome si esta libre, yo solo dije si con la cabeza (me da vergüenza mi ignorancia), luego llegó un hombre de color, muy bien vestido, con traje, un portafolios negro y una gabardina en la mano, no se que ha dicho, porque también me lo dice en inglés y es cuando confieso mi ignorancia… hace una bola con su gabardina, pone su portafolios en el asiento y se recuesta sobre ellos, yo acababa de comenzar a leer así que lo ignoré, así como al que estaba a un asiento de mí. Pero cuando estaba quedándose dormido, una familia latina, pero como con 7 elementos le interrumpen de su letargo diciéndole que se pare, que no caben para sentarse… no sabía si reirme o decirles que el hombre descansaba, porque él con sus ojitos papujos y cara de no saber ni donde estaba, se levantó y talló sus ojos obligándolos a despertarse y a ver bien. Él, insistente, vuelve a cerrar los ojos y la familia empieza a platicar, que si la comadre, que la vecina, que si el Francesco (porque así se llama el hijo menor) que el Brian (el hijo mayor) y no se que otros nombres que me hacen reír, distrayéndome otra vez de mi lectura, a pesar de que está muy interesante y no quiero perderme ni un detalle de “el cartero de la muñeca viajera”… y así, hasta hace media hora, todos hablaban y hacían escándalo, pero Morfeo ha ganado la batalla y para esta hora por fin se durmieron, solo que el pobre hombre desde hace una hora se levantó supongo buscando otro sitio donde dormirse… con su cabeza colgada, el bebe en brazos, las piernas sobre las maletas, tapados con una manta que no se de donde a salido, todos duermen, unidos, como familia…
- 4 -
La última historia y la mas triste... la mía...
Subo al avión y al igual que en el aeropuerto, pensaba y pensaba "y paso el dia planeando, nuestro encuentro imaginario...", cerraba los ojos y te imaginaba frente a mi, no sabía si abrazarte, o besarte... lo único que sabía era que te quería ver, y dejarme llevar por las emociones, y eso fue lo que pasó. Después de llamarte y no verte en mi primer intento, llegaste tocando la puerta, mi estómago se sumió, esas mariposas en el estómago que dicen que se sienten cuando estas enamorado, las sentí, no se si eran mariposas o una manada de elefantes lo que no solo estaba en mi panza si no que recorría mi cuerpo mientras avanzaba hacia la puerta. Abrí y ahí estabas, tal como te imaginé, con tu pelo largo, tus ojos serios y tu boca seductora que no me dí cuenta en qué momento estaba tocando mis labios y ese abrazo me hizo tranquilizar mis dudas, encendiendo pasiones y reavivando los sentimientos tímidos que titubeaban en salir. No sabíamos exáctamente a dónde iríamos, solo mi boca y mis manos sabían el camino indicado para demostrarle todo lo que sentía por él y cuánto había esperado ese momento... subimos al "Santo" y caminó sin rumbo, entre risas y platicas absurdas estaba por fin junto a mi bicho, sin importarme el pasado y las tristezas que habíamos vivido, ahora sin importar la distancia porque estaba junto a mí... no podia resistirme a sus abrazos, como cogia mi mano y me decía que tenía ganas de verme, aun no puedo dejar de escuchar cuando me dijo "te quiero", me sentí como Amèlie cuando se convirtió en agua... pero las palabras de nuevo hicieron su trabajo demoledor, mis ilusiones y sentimientos estaban regados sobre la cama y el piso de la habitación, recogí algunos tirados en la silla del ordenador y otros que había dejado en el pasillo, pero otros tantos no me dio tiempo de recoger, porque al decirme que no quería ser parte de mi historia salí corriendo como una imbécil, como un gato cuando le cae una cubetada de agua fría, así me quedé, escurrida y con lágrimas en los ojos, lo siento, no lo pude evitar. Aun así seguí con el corazón expuesto frente a él, detuvo mi huída y con el corazón roto se siguieron saliendo los sentimientos inundando mi cuerpo de sensaciones extrañas y tristezas guardadas... Días después, su indiferencia me iba derrotando y decidí otra vez usar las palabras de herramienta para romper el hechizo de esto que para mi, se estaba convirtiendo en amor, quedamos de no hablar jamás, porque ahora me convenzo que quien llena su corazón es una princesa danzarina que estruja sus sentimientos como él con los míos, que llena sus ilusiones y escupe los míos... quedamos no hablar mas, aunque muero de ganas de ir a buscarlo... dignidad y orgullo es lo que me mueve, y por fortuna la distancia, otra vez...

2 comentarios:

ni_mini dijo...

Y los amores perdidos significaban el encontrarse en algún momento, lo que se pierde se tuvo y lo que se tiene a veces se pierde o luego se encuentra, muchas cosas es mejor perderlas porque a veces nos hacen daño.

Norma Saldaña Valdés dijo...

Ay, mi querida Chilis, tienes el hermos don del escritor. No lo dejes de lado, cultívalo... No me gusta hacer críticas feas, sino constructivas. Escribes chidísimo, así que pon mucha atención a los signos de puntuación y la ortografía. Por lo demás, deja que tu don fluya y nos vuelva a enganchar. Me encantó el relato del aeropuerto.