22.6.06

Sucedió una noche cuando soñaba que caminaba por la calle, con todas las luces destellantes de los coches que interrumpen la oscuridad de una ciudad que no era la mía, no la reconocía y sin encontrar algo conocido volteaba a mi alrededor... dos mujeres paradas en la esquina, una rubia con su traje de charol rojo y unas botas hasta la rodilla hablaba con una mujer de piel oscura y cabello rizado, con un short tan corto que dejaba sus nalgas al descubierto y sus tetas no dejaban nada a la imaginación, con ese frio que se imponía y las tenía libres, solo una boa de plumas blancas que insinuaba su recato. Sin importarme su vida, pasé , pero no pude evitar voltear al escuchar que un coche se acercaba y con un "puta acercate" ellas obedientes corrian hasta la ventana de ese comprador de placer que con desprecio las llamaba. Crucé la calle y los seres oscuros de la noche siguieron apareciendo, un limosnero en su cama de cartón con una manta rota y olor a orines me pedia un cigarro, mi soberbio egoísmo me hizo ignorarlo y seguir mi camino con pasos cada vez mas apresurados, porque tenía la sensación que alguien me seguía. Y cuando pasé debajo de una lámpara vi que mi sombra proyectada en el suelo no era normal, pareciera que alguien mas la acompañaba, volteé hacia atras y solo el viento era el que me seguía los pies, pero la sensación de que alguien me asechaba cada vez mas cerca no se apartaba de mi mente. De momento un escalofrío invadió poco a poco mi cuerpo, empezando por mis brazos y terminar con un sudor frío que sequé con la palma de mi mano y comencé a correr, pero la calle se comenzaba a poner más estrecha y oscura, desesperada no podía salir de ese largo laberinto. Mis pies no podían ir más rápido y el aire me comenzó a faltar, sentía como mi pecho se oprimia y alguien me estaba cazando, como un león persigue a su presa cuando tiene hambre. Doblé en la primera esquina donde parecía que había un poco de más luz y los coches pasaban más a menudo, y volvía a ver a ese par de reinas de la noche esperando un cliente, o una víctima... cuando la rubia volteó hacia mí, tenia los ojos extasiados y vi como limpiaba sangre de su boca, la otra, con su boa blanca de plumas ahora con adornos de gotas rojas y sus colmillos aun frescos de sangre, tocaba sus pechos embarrando ese elixir color vino con olor a vida que corría por las venas de aquel pordiosero que momentos antes me había pedido un cigarro y que ahora decoraba la calle con su cadáver . No se si fue terror o asombro lo primero que sentí, pero grité... la escena era tan cruel pero a la vez tan perfecta de dos muñecas nocturnas dominando su imperio... desperté sudorosa y con ansias de abrazarte, pero solo una pequeña luz se colaba por la persiana y la cama invadía mi soledad. Salí de mi habitación por un vaso con agua, el corazón me latía tan rápido que pensé se saldría de mi pecho. Abrí la puerta de la terraza y dejé llevarme por el frío viento que se siente en las madrugadas, sin darme cuenta estaba afuera conquistada por la tranquilidad que se respiraba. Poco a poco mi corazón se fue calmando y volví a la cama, pero dejé abierta la puerta, se que no entrarás por ahí para calmarme, pero será más fácil para que entres en mis sueños y me acompañes...

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