23.6.06

EN BUSCA DEL LIBERADOR DE MIS COLORES PERDIDOS
Cuando me vi en el espejo, me pude dar cuenta por qué la gente pasaba de largo y nadie me volteaba a ver; por qué los perros me ignoraban y el viento pasaba sin rozarme; me di cuenta que había perdido mi color. ¡Alguien me ha robado mis colores! ¿dónde está ese azul? Y ¿el amarillo? ¡he perdido mi rojo, mi naranja, mi verde!... comencé a hacer memoria dónde los pude haber dejado, o tal vez ¿me los robaron sin darme cuenta?...
- pero ¿desde cuando está descolorida señorita? – Me preguntaba el policía al que le dije lo que me pasaba…
- pues no se señor, solo se que ¡estoy descolorida!...
- haga memoria, igual los dejó olvidados o los guardó en otro lado…
- pues puede ser, o ¿no vio pasar corriendo a alguien con muchos colores?
- ¿me está diciendo que alguien los robó?, eso es grave, porque es un delito, que si dejó que se los robaran, ahí la cosa cambia…
Me quedé pensando en suspenso y casi sin respirar…
- y ¿tiene algún sospechoso?... me preguntó ese policía larguirucho que a mí me parecía más escuálido que una hoja blanca de papel, ¡más que yo!...
- mmm… no oficial, creo que no-… pero seguía pensando… o tal vez si… ¿te acuerdas esa vez que quisiste llorar porque estaba frente a ti estrenando su nuevo y reluciente amor? Dije para mí… él estaba de colores y de momento resaltó más, y yo palidecí…- ¡ahí perdí creo que fue el amarillo!- Dije con fuerza, -¡sí, me robaron el amarillo en ese momento y no me di cuenta!...
- pues ahí esta uno señorita, y el verde, ¿dice usted que también lo perdió?...- cerré los ojos para recordar con mayor velocidad y dije -¡sí, ahí! Justo cuando volteé hacia atrás y de un golpe me arrebató el verde…
- bueno llevamos dos, y ¿cuántos dijo que tenía?
- uy, no sé exactamente, pero eran varios, como 20, 30, 50, no sé pero eran muchos- y mi voz se entrecortó…
- el rojo creo que fue... el que me robó también el corazón, me sedujo con su extrema delgadez y sin darme cuenta, poco a poco ¡se llevó también el naranja y el morado!...
- uy señorita, le faltan muchos, pero vamos por menos…- dijo con un sarcasmo talante que me molestó y en ese momento recordé… ¡ya se quién se llevó el rosa! Ese que me dijo nena por usarlo ¡lo robó para que no lo llevara más!... dije como cuando un niño sabe la respuesta a una adivinanza complicada… -pero también se llevó el café, el cremita, el marrón y el vino, creo que él robó más y en menos tiempo… claro era un pirata -
- o será que dejó que le robara más señorita, porque bien que se dio cuenta. ¿Le gusta que le roben, verdad?... incauto, pensé…
- claro que no señor, ¡ayúdeme!- le dije ya con lágrimas en los ojos…
- ¿Y el azul?, o ¿ese lo perdió?
- si, creo que ese lo dejé sobrepuesto por ahí, tengo la esperanza de encontrarlo, pero ¿los otros?, ¿cómo los recupero? Ya no quiero ser deslavada…
- ni deslavada señorita, descolorida más bien…- hizo una pausa y tomo aire… - pues búsquese un liberador de colores, solo él la puede ayudar, yo más bien me dedico a encontrar otro tipo de cosas y detener otro tipo de delincuentes…- y se dio la vuelta y se fue. Me quedé ahora descolorida, desconcertada y desmayándome, también la fuerza se me acabó por contener el llanto. Como de cuento, me senté en una banca y empezó a llover, me escurría agua azul y sonreí, creo que era la esperanza de recuperar los otros colores… -¡sé de alguien que me puede ayudar! Grité entre la lluvia y la gente corriendo para no mojarse. Brinqué por los charcos hasta que llegué a casa y comencé a escribir, ojala lo leas, mi liberador de colores, y me ayudes a pintarme otra vez …

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