27.12.10
13.3.10
no tuve mas opción que tomarme un respiro y salir corriendo... no podía soportar tanta vileza en una sola persona destrozando un pastel hermoso con un estúpido dullado y llenándolo de flores de mal gusto... y donde quedó esa pasión? me preguntaba mientras buscaba una espátula para embarrar con todo el peso de la ley esa crema chantilly mal puesta y esos insultantes picos de chocolate que hacían un escupitajo en la cara el pastel más delicioso que pudo haber hecho esa mujer... pero no lo amaba... solo iba porque su marido quería un pastel... también me senté en el filo de la cama... me miré en el espejo y vi como mis ojos lloraban por un pastel perdido y se pisoteaba mi estética de un pecador pastel de tres leches perfumado de rompope y tiras de coco...me limpié las lágrimas y me sentí mejor no ser yo la que llevaba ese pastel a mi casa
9.12.09
6.8.09

I
- Y ¿tu qué es lo que pides para estar con alguien? – de momento no sabía que responder y dije la primera estupidez que vino a mi cabeza – pues para vivir con alguien una lavavajillas y una lavadora, odio lavar los platos, los cubiertos es lo peor no lo tolero … y bueno, que me acepte no que me entienda… eso seria pedir demasiado – se sonrió y me dio un beso tomándome la mano, se cambió de asiento y me abrazó besándome la cabeza, luego me giró la cara hacia él y me dijo – yo que sepa cocinar, cuando mis papás se casaron mi mamá no sabía cocinar, cuando nací mi mamá me daba sus inventos, dice mi papá que luego él llegaba, probaba la comida y le preguntaba ¿eso le diste al niño? Con cara de ¿lo probaste?- soltó una carcajada, yo también me reí imaginando la cara de su papá –pobre de ti amor- y lo besé – a mí me gusta cocinar, pero no soy bueno, me gustaría aprender bien- yo pensaba en contestar yo también, pero jamás mis labios soltaron tal mentira… era demasiado para ellos. – A mí me encantan los postres, me gusta hacer galletitas, el pay de queso con chocolate es mi favorito por eso lo aprendí a hacer – aunque en realidad me volví en una experta por mi ex novio que le encantaba, pero eso era algo que no quería que se enterara. Pidió la cuenta y salimos, yo muy agobiada pensando que tenía puntos menos a mi favor y él pensando… no se que rayos pensaba…
II
- Por la comida ni te preocupes, yo se cocinar, no soy una experta pero de hambre no nos morimos, arroz, sopas y esas cosas se hacer- me dijo tan convencida que yo creía ciega –vientos ya no tengo más de que preocuparme- le dije con una sonrisa de tranquilidad que me duró poco cuando probé su sopa amarga de sal y su carne más insípida que una cuchara limpia. No dije nada pero me convertí en una asidua televidente de programas de cocina y decidí cocinar todos los días, mientras ella lavaba los platos y ollas que ensuciaba, ese era nuestro acuerdo silencioso dándose por vencida en su esfuerzo por hacer algo comible. Y empecé a disfrutarlo…
III
Cocinaba para 7, 8 o 10 personas, pero era tan divertido… mis papilas comenzaron a disfrutar el picor de la pimienta cuando un trocito la tocaba, hasta podía sentir como despacito se dilataban mis papilas invadiendo mi boca de sabor y ardor… la sal se volvió en algo más, mucha, poca, la necesaria para salivar y dar de alta al sabor… oler el ajo me mandaba tantos mensajes a mi cabeza… hasta lo podía saborear con solo olerlo y paladearlo, cerré ese día los ojos y me imaginé lo que iba a cocinar…
IV
Quería demostrarle que ya sabía cocinar… pensaba en él cuando picaba la cebolla-ojalá estuviera aquí- …
V
Y se convirtió en un postre… todas esas mentiras escritas, esos desencantos y desamores por los que me esforzaba en conservar se convirtieron en los más deliciosos postres… adictivos, dulces, pecadores y directos a las caderas… cuando lo mencionaba aparecía como un perfecto flan napolitano, lleno de caramelo no espeso, si no ese que cuando cortas el flan poco a poco se va escurriendo por ese cuerpo y el plato queda embarrado de pecado, dejando la huella y napando la cuchara invitándote a otro bocado… dulce en su perfección, jamás empalagoso y con color perfecto… ese es él… dos tres chocolatinas con menta… amargas… dulces…refrescantes pero siempre amargas, perfectas para después de comer, solo un bocado y acabas con ellas, efímeras, sutiles y adictivas…
VI
Las palabras se hicieron hechiceras y conjuraron para maldecirme cortándome la inspiración, se aliaron con los títeres y farsantes para darme la espalda y dejarme olvidada en un rinconcito… mis dedos se pusieron de acuerdo para no volver a escribir y lo que quedaba de razón se volcó con el corazón haciéndome una desdichada y a punto de morir de tristeza… no volví a la cocina y no probé ningún postre, hasta mi sentido del gusto me abandonó, o lo dejé ir… no se como fui a dar a esa escuela culinaria, pero llegué… él hablaba de la cocina como una forma de vida, y así se convirtió la mía… dos tres tropiezos amargos y salados me hicieron buscar otros sabores y encontré el dulce ácido salado perfecto, que me mantiene y ayudó a mezclarse con las palabras y hacer platillos descriptivos…-ya entendí ¡te inspiraste en el lago de los cisnes!- le dije mientras miraba su montaje y veía unos cisnes de pan bailando en un espejo con un pentagrama de chocolate y notas musicales desafiando a la crema pastelera… así intento convertir el veneno de la comida en un placer…
7.6.09
- ¿Ya le quitaste el corazón?-, -sí, lo hice con mucho cuidado, pero fue difícil tenía la piel muy gruesa, creo que... es mas vieja de lo que creímos-... Interrumpió mi frase rápido -sh, que nadie se entere...y suspiró - que en realidad nadie se dará cuenta, estaba sola, ahí cada día, como esperando este momento...- entonces... ¿no me siento culpable?, creo que se escurre demasiado, tengo las manos, y mira, ¡los codos también embarrados!... ¡salpiqué mi blusa! esta mancha no sale, dicen que es dificilísimo sacar estas manchas de la ropa... -no te apures, mejor ahora ve cortando poco a poco, ¿le quitaste la piel? ¿por eso te salpicaste?, te dije que lo hicieras con cuidado, no quiero que nada caiga al piso, no quiero que esto se haga más evidente... - nada cayó al piso, tranquila, solo se quedó en mi blusa un poco ... -bien, cortala con cuidado, no quiero que pierda mucha forma, que queden todos como filetes, apilados formándola... -es difícil, tengo miedo de que se resbale, sin piel es más difícil hacer los cortes... ya esta lista, ¿donde la pongo?, creo que ya vienen, ¡se darán cuenta que no esta!, ¡nos descubrirán!... y comencé a correr hacia todos lados con las manos manchadas, el cuchillo escurriendo y no sabiendo qué hacer... -mejor ponla en le plato, rocíala con azúcar, canela y ¡ya mete esa manzana al horno que se está oxidando!...
Era como si acababa de terminar de comer un pastel de chocolate, relleno de chocolate y con cubierta de chocolate, tal vez con unas lajas de chocolate blanco, para hacerlo más grasoso y pecador… asi me sentía, llena pero con culpa, quería cerrar los ojos y solo disfrutar ese agradable sabor de boca que queda cuando terminas de comer. No se que me gusta más, si sentir el chocolate líquido que se escurre en la boca, o cómo se va deshaciendo poco a poco y las papilas se van dilatando, los ojos se cierran y el olor llega hasta la nariz haciendo que mi paladar y la lengua reconozcan el sabor aterciopelado de ese elíxir divino…abrí los ojos y ahí estaba tirado, junto a mi, tan blanco que parecía empapelado, ignorando mi estúpida necesidad de un abrazo, aunque fuera discreto. Yo quería abrazarlo, pero no delatar ni un gramo de ternura, queria otra vez sentirlo cerquita cerquita, como cuando abrazas una almohada suave y se amolda tan bien al cuerpo que terminas por dormir sobre ella… con los ojos abiertos pero dándole la espalda, empecé a recapitular qué había pasado esa noche, en qué momento me dejé llevar por sus manos y esa suavidad al acariciar mis piernas, dejando poco a poco a un lado mi histeria y ganarme la pasión. Era un pastel, lo juro, el pan esponjado, el merengue suave y de sabor justo, para no empalagar, quedar satisfecha pero a la vez, quedarme con ganas de volver a comerlo. Antes de que sonara el despertador estaba con los ojos abiertos, esperando la orden, pero no pude obedecer y el cansancio me tiraba en la cama, y el empapelado seguía ahí, dando los buenos dias como quien saluda a un compañero de trabajo, como si no hubiera pasado nada y todo haya sido un sueño repostero, le abrí la puerta y salió sin dejar estela brillante ni chocolatosa, como pensé que lo dejaría por lo menos del pasillo a la salida… me duché para limpiar mis penas y me fui a trabajar, sin pensar en postres.
14.3.09
Me pinté los ojos... puse mucho rimel en mis pestañas para disimular que había llorado todo el día... un poco de rubor no era suficiente, tomé la brocha grande esperanzada que más rápido se correría la tristeza... me planché el pelo y me puse los zapatos rojos... me fui dispuesta a conquistar el mundo con la melancolía maquillada y montada en un par de tacones...
20.9.08
Para cuando se dio cuenta, la pobre infeliz estaba metida hasta el cuello... solo se talló la cara, cerró los ojos y pidió con todas sus fuerzas que todo lo que estaba pasando fuera algo irreal, un sueño tal vez, una mentira, lo que fuera, menos cierto. .. tomó el siguiente vaso de agua, creo que ya llevaba dos, y se prometió una vez más no volver a pensar en aquel que ahora rondaba como ardilla las copas... y no solo de los arboles... también de su dignidad y poca enteresa cuando jura tenerla... salió a sentir la lluvia sin importar su afonia creyendo que con eso se escurrirían los pensamientos y los deseos de tener ese desdichado (como ella lo llamaba) a su lado, pero no fue así, solamente obligó a salir un par de lágrimas de aserrin, demasiadas para alguien que ha jurado nunca mas volver a llorar, humillante para alguien que profesa dureza y corazón de piedra, dice la ingenua... volvió a casa, secó su pelo echo barañas y se puso sus calcetines pachones, un pans fue suficiente para calentarse acompañando la camiseta de ballena que adora, creo que es porque recuerda su infancia y su corazón sin parchar...dormitó un par de horas y se dio cuenta que no era tan grave... solo un poco de su corazón estrujado dando patadas de ahogado aferrado a lo inexistente, recapitulando palabras y preguntándose por qué no dijo lo que estaba pensando, o sintiendo mas bien en ese momento, podría apostar que quizo abrazarlo... se hizo un te y se echó a dormir, esperando que mañana las cosas sean mas claras y esto sea un mal entendido, como se convenció antes de cerrar los ojos... un mal entendido....
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